Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Central

Egresado de la Escuela de Psicología: EN LA UNIVERSIDAD CENTRAL APRENDÍ QUE HAY QUE ATREVERSE A HACER COSAS DISTINTAS

Boris Villalobos, psicólogo y candidato a Magíster en Psicología Educacional, ingresó a la Universidad Central de Chile en marzo del 2000 y desde entonces comenzó a forjar su interés por el área de la educación. Primero, durante su práctica profesional en la oficina regional de Unesco en el ámbito de la educación inclusiva y después, como investigador en esta materia para dicha institución; labor que lo llevará a Francia, Paris, como relator en la Segunda Reunión de Expertos en Mejora del Aprendizaje que se realizará entre el 7 y el 9 de diciembre en el marco del proyecto Enhancing Learning de UNESCO, que consiste en buscar vías para garantizar y mejorar la calidad de la educación básica, como derecho humano fundamental.

 

En la actividad participarán los investigadores que han formado parte del proyecto realizando estudios a nivel internacional en sus respectivos países. En este caso, Boris será uno de los representantes de América Latina y El Caribe.

 

Orgulloso de su alma máter y de su profesión, antes de iniciar este viaje Boris Villalobos quiso compartir con Barrio Central su experiencia universitaria y las expectativas con respecto a la importante labor que desempeñará en Unesco.


- ¿Qué recuerdos guardas de tú época de estudiante de la Universidad Central de Chile?
Buenos recuerdos. En la Universidad conocí a mi actual pareja y vamos a cumplir seis años juntos. También, tuve mucha participación en temas estudiantiles, como la generación de clubes, como el de rol por ejemplo, y participé como monitor en el área de admisión.


Creo que en la Universidad Central aprendí varias cosas además de las que uno adquiere en el aula y muchas relacionadas con atreverse a hacer cosas distintas, porque había profesores bien particulares y era habitual que a uno lo dejaran plantear temas contingentes en las discusiones.

 

- ¿Cuál fue el sello profesional que te entregó la Carrera de Psicología de la Universidad Central de Chile?
Creo que algo que viene dado en el espíritu de la Central y es que seas bien versátil, es decir, adaptado y flexible según los contextos en los que te desempeñas profesionalmente. Me ha tocado compartir con egresados de otras universidades que tienen sellos bien marcados, como la Universidad Católica por ejemplo y me he dado cuenta que por lo menos los psicólogos de la Universidad Central sabemos adaptarnos a las circunstancias.

 

- ¿Por qué decidiste especializarte en el área de la educación?
Venía dado por una preocupación personal, un poco del ideal de querer arreglar el mundo y una vía o una herramienta para ello es la educación, porque uno puede afectar a un colectivo bien grande en un momento dado, ir interviniendo y mejorando. Así, cuando estaba desarrollando la tesis de pregrado comencé con algunas revisiones sobre temas más relacionados con la exclusión en educación y terminé topándome con la inclusión, un modelo más bien emergente en Chile en ese momento. Entonces, me fui involucrando con el tema, de hecho mi tesis de grado fue sobre el desarrollo histórico - conceptual de las escuelas inclusivas. Después hice mi práctica en la Oficina Regional de Unesco sobre educación inclusiva y consistía en un proyecto Fondef de CONICYT sobre un modelo para evaluar la inclusividad de las escuelas. De ahí en adelante he tratado de mantenerme bien ligado a ese rubro.

 

- ¿Cómo llegas a ser uno de los relatores de la Segunda Reunión de Expertos en Mejora del Aprendizaje de la UNESCO?
En abril me contactaron desde Unesco porque necesitaban un investigador en terreno que conociera el tema de educación inclusiva, pero que además supiera de investigación.  Fue un encargo del cuartel general de Unesco Paris, y se trataba de un trabajo que se realizó en forma simultánea en diferentes países de todos los continentes. En este caso, eran Chile y Perú los que participaban. En Chile se optó por hacer un reporte más etnográfico, es decir, ir a las escuelas a recoger la información, las que sin tener filtro de admisión seguían obteniendo buenos resultados en el SIMCE. Trabajé en Toconao, que es una comunidad donde un 94% de los alumnos son de procedencia indígena, en una escuela con muchas condiciones de vulnerabilidad.


La investigación consistió básicamente en estar cuatro días observando las clases, realizando encuestas, conversando con los docentes, alumnos y con el director. Luego emitimos un informe de las visitas a terreno y después los resultados cuantitativos. Posteriormente, esto fue enviado a París para generar un gran informe que fue publicado este año.


El trabajo está enmarcado en un proyecto de Unesco que viene del año 2007, que es el de mejorar el aprendizaje. Como una primera iniciativa buscaban casos particulares y ahora, luego de emitidos los resultados, la dirección decidió juntar a todos los investigadores que estuvieron en terreno, que participaron en los informes, para poder tener perspectivas comunes de cómo generar políticas en torno al tema del aprendizaje y la educación inclusiva.

 

- ¿Y qué significado tiene para ti participar en esta reunión?
Es un tremendo logro en la carrera, no sé si es el gran logro porque tengo 28 años y considero que estoy empezando en el tema, pero creo que es uno de los hitos que marca el poder potenciar la educación inclusiva, teniendo el respaldo de Unesco.


Ahora bien, hay un camino que requiere complementarse que tiene que ver con la investigación, que es mi área y esto es un gran impulso para ir desarrollando líneas de investigación con respecto a la educación inclusiva.

 

- Desde tu experiencia, nos podrías decir ¿Cuál es tu opinión sobre la situación de la educación chilena?
Mirándolo específicamente desde el área de la atención a la diversidad, hay mucha gente que tiende a confundir el tema de la inclusión con la integración educativa. La integración educativa tiene un foco particular en la discapacidad, sin embargo, la inclusión recoge todo tipo de diferencias, las que pueden ser transitorias a lo largo de la vida, como puede ser proveer un estado o un clima particular a un niño que tenga un problema específico en un momento dado.


Desde ese punto de vista, las situaciones sociales que puedan estar recogiendo ciertas escuelas, particularmente las municipales que son las que en este minuto están atendiendo a las personas de bajos recursos, requieren renovar la mirada de un sistema educativo que sigue siendo el del profesor adelante y los alumnos atrás. En ese sentido, creo que a Chile le falta dar el gran paso de cambiar el rol del docente de aquel que maneja los conocimientos al que facilita la construcción de conocimientos.

 

- ¿Qué consejo le entregarías a los futuros psicólogos de la Universidad Central de Chile?
Que si algo les llama la atención y despierta su curiosidad, que investiguen y se la jueguen. Que lo defiendan, lo estructuren y tengan un discurso al respecto, que siempre traten de llevarlo adelante. Yo, por ejemplo, definí la educación como mi área en el quinto año de la carrera y mi ámbito de trabajo en la educación inclusiva durante mi tesis y decidí que es una vía de cambio que hay que explotar y así, a través de la práctica, he buscado mantenerme lo más apegado a este tema.


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